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La unificación del reino y el poder real
A comienzos del siglo VIII emergió una monarquía más poderosa que las que había habido hasta entonces en Dinamarca, pudiéndose relacionar un rey de nombre Angantyr (Ongendus) con la ciudad de Ribe, lugar en el que se estableció, a principios del siglo VIII, un auténtico mercado abierto en épocas determinadas.
El poder de los merovingios se desmoronó hacia el 700 y las provincias de la periferia del reino de los Francos se liberaron, dejando el camino libre para el desarrollo del poder danés en la región meridional del mar del Norte, que comprendía Sajonia y Frisia, mientras que Ribe se convirtió en la primera plaza de comercio internacional de Dinamarca.
Cuando los carolingios, hacia el comienzo del siglo IX, bajo el reinado de Carlomagno, intentaron restablecer el poder de los francos, se enfrentaron con los daneses dirigidos por Gudfred, que no quería renunciar a la influencia que ejercía sobre Frisia y entre los abodritas, ni a los ingresos de los tributos que había conseguido gracias a la debilidad de los merovingios. A fin de asegurar sus ingresos, Gudfred trasladó a los comerciantes desde la región de los abodritas a Hedeby, la ciudad que acababa de fundar en la actual Alemania del norte y fortificó la frontera sur de Dinamarca construyendo una nueva fortificación.
Más que simples pillajes de costa, los combates que enfrentaron a Gudfred con Carlomagno fueron un choque entre dos fundadores de imperios.
Gudfred fue asesinado en el año 810, tras lo cual, varias ramas de la casa real rivalizaron por tomar el poder. A menudo, los protagonistas de estas luchas por el poder eran condenados al exilio y los señores de Dinamarca sufrían siempre amenazas por parte de los rivales que volvían al país, enriquecidos a través de los botines conseguidos durante las expediciones vikingas o incluso, como en el caso de Harald Klak, fortalecidos por la ayuda de extranjeros. Después de 827, el hijo de Gudfred, Horik I, se proclamó rey único, hasta que una guerra civil sangrienta que estalló a mediados del siglo IX, acabó con su vida y con la de muchos otros.
Niels Lund, Gyldendal Leksikon